COLABORACIONES QUE MARCARON TENDENCIA EN 2024

2024 fue un año clave para las colaboraciones musicales. Más allá de los grandes nombres, se consolidó una tendencia clara: colaborar ya no es solo una estrategia de marketing, sino una herramienta creativa, identitaria y de expansión de audiencias.

Aquí repasamos algunas de las claves detrás de las colabs que más ruido hicieron este año y lo que puedes aprender de ellas.

1. Fusión de escenas locales y globales

Cada vez más artistas cruzan territorios sin necesidad de sellos multinacionales. Vimos combinaciones entre proyectos latinos y europeos, mezclas de acentos, ritmos y lenguajes que conectaron con públicos diversos sin dejar de ser auténticas.

Ejemplo: artistas de Argentina colaborando con voces emergentes de España o Francia en beats híbridos entre drill, RKT y techno. Resultado: nuevos sonidos, nuevas audiencias.

Aprendizaje: buscar alianzas más allá de lo obvio. No importa solo el género, sino la energía compartida.


2. Cruces de géneros inesperados

Se consolidó una estética «post-género», donde el reggaetón se mezcló con electrónica de club, el flamenco experimental se coló en el trap, y el indie pop se filtró en producciones urbanas.

Ejemplo: una colaboración entre una cantante de neo soul y un productor de jersey club generó un track viral en TikTok sin entrar en ninguna categoría tradicional.

Aprendizaje: hoy el público no quiere etiquetas, quiere experiencias nuevas. El riesgo sonoro es tendencia.


3. Colaboraciones horizontales (sin jerarquía)

Ya no se trata solo de que un artista grande «suba» a uno pequeño. Muchas de las colabs más virales de 2024 fueron entre proyectos del mismo nivel, que sumaron fuerzas y audiencias de forma orgánica, sin postureo ni marketing forzado.

Ejemplo: dos artistas con perfiles similares lanzan un tema conjunto, se graban mutuamente durante la creación y comparten el proceso en redes. El contenido fue tan importante como el track.

Aprendizaje: el hype auténtico se construye en comunidad.


4. Producciones colaborativas multidisciplinares

No solo colaboraron cantantes. También se fortalecieron alianzas entre artistas visuales, estilistas, videógrafos y creativos. Muchos lanzamientos se pensaron como proyectos integrales, donde cada elemento suma a una visión compartida.

Ejemplo: un EP conceptual donde las portadas, los outfits y los vídeos fueron creados junto a un colectivo artístico. Resultado: identidad fuerte, coherencia y diferenciación.

Aprendizaje: colaborar no es solo cantar juntos. Es pensar en equipo.


5. Reivindicación a través de la colaboración

Algunas de las colabs más significativas del año nacieron desde una necesidad política, cultural o social: visibilizar a mujeres productoras, normalizar la diversidad o dar voz a lo comunitario.

Ejemplo: temas colaborativos entre artistas trans, migrantes o racializados, que rompieron estéticas y narrativas dominantes.

Aprendizaje: una colaboración puede ser una forma de hacer industria con valores.


Conclusión

Colaborar no es seguir la moda. Es entender el momento cultural y musical que vivimos. Las mejores colabs de 2024 no fueron solo estratégicas: fueron necesarias, honestas y creativamente expansivas. Si estás construyendo tu camino, busca alianzas que sumen más que números.

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